martes, 2 de octubre de 2012

Textos cruzados

Textos cruzados: Bossi y Battilana Por Diego Bentivegna El crítico y ensayista inicia una serie de colaboraciones a través de las cuales entrecruzará dos textos. En esta ocasión acomete los últimos libros de Osvaldo Bossi (Ni el frío ni la noche) y de Carlos Battilana (Materia). Ni el frío ni la noche (Martínez, Textos intrusos, 2012) –reciente libro de poesía de Osvaldo Bossi– es la escritura del objeto amado en el doble sentido –subjetivo y objetivo– que la sintaxis prevé para esa frase. En el sentido objetivo, el más obvio, Ni el frío ni la noche es el cancionero de una voz lírica desplazada, de una voz lírica in falsetto, una técnica que Osvaldo Bossi viene explorando desde su primer libro, Tres, de 1997. En este caso, el sujeto que escribe los poemas se encarna en un nombre, Leo, que es también, el mismo, un lugar de entrecruzamiento entre lo humano y aquello que, sin serlo, lo acecha desde la animalidad. Leo es, tal vez, Leonardo –¿Da Vinci?, con sus ángeles andróginos, sus niños de carne barrosa–; es, quizá, Leopoldo (¿Lugones, el poeta nacional, escindido entre el amor respetable, el amor conyugal de El libro fiel, y las apasionadas carta a la amante adolescente? ¿Marechal, dicho literalmente por el amor en el Cuaderno de tapas azules?); es, tal vez, en un registro más rebuscado, un nombre de novela pastoril, un Leocadio, atontado por Cupido y por la cantinela de geórgicos cencerros. Y es también, como recordó Carlos Battilana en la presentación del poemario, un nombre que puede leerse como un verbo; el verbo que señala lo que probablemente sea, incluso más que la escritura, la acción que instaura la literatura: el acto de leer, que Leo puede ostentar como un valor diferencial frente a aquel al que ama. Texto completo, en Espacio Murena.