domingo, 26 de abril de 2026

Daniel Link, La clausura de febrero y otros poemas (poesía, 2026)

AYer  bajamos por Paraná derecho y fuimos de nuevo a la costa al humedal, a la reserva, a la nostalgia del verano. Y nos llevamos el libro de poema de Daniel, que se acaba de publicar en estos días.

Acá pongo la foto de las páginas de un poema de Daniel que me encanta, "Villaguay", con los ecos de los ríos que desembocan, de una manera u otra manera, en el agua del estuario, del río mar del que nunca podemos del todo separarnos.
Recuerdo, le decía en un mensaje a Daniel, el momento en que salió la primera edición del libro, publicado por Belleza y Felicidad. Era el 2000. Era la Casa de la Poesía, la antigua casa de Carriego, sobre la calle Honduras, a la que esa época íbamos todo el tiempo. Era la voz de Cucurto mientras lo presentaba.
En el textito que abre el libro, Daniel ubica la poesía en un lugar que dialoga con la muerte. Ahí dice algo muy lindo: dice que las muertes "son sucesivas y microscópicas". Por eso, creo, no hay nada de fúnebre en ese lugar, porque la muerte no es más que ese punto en el que la vida toma distancia de sí misma. Donde se vuelve relativa, precaria, abierta a la voces que no están.
El libro tiene unas notas al pie en las que Daniel va ensartando momentos de sus vidas, así, en plural: del tiempo en que fue escribiendo los poemas que integran las diferentes secciones. Son notas que van armando una biografía fragmentaria, como es, en el fondo, toda biografía, y que va tejiendo un pequeño retículo de nombres, que es la red, la tela, en la que se incuba la poesía y donde ella, de un modo u otro, persiste.