Murió Ismail Kadare, el escritor albanés más conocido fuera de las fronteras de su país. Había nacido en 1936, el mismo año en que nació mi padre, no tan lejos.
Siempre sentí atracción por la obra de Kadare, que leí por supuesto en traducción y de manera fragmentaria. Tenía hace tiempo separados unos poemas de Kadare que, en su momento, habían sido traducidos al castellano por Bernardo Kordon para una publicación de los 60, tal vez Crisis. Seguramente, eran traducciones hechas del inglés o, con mayor probabilidad, del francés.
Vi por primera vez una persona nacida en Albania en mis años de escuela primaria. Era la madre de un compañero de primaria. Ella era albanesa, o hija de albaneses, y su marido había nacido en Los Abruzzos. Él tenía facilidad para el canto y en las reuniones escolares se animaba con canciones tradicionales italianas y algún área de ópera.
Pienso en los muchos modos en el que el mundo albanés se entrecruza con el mío.
Desde la Edad Media, miles de albaneses buscaron refugio en el sur de Italia. Huían de la invasión turca. Querían mantener su cultura y, sobre todo, su religión cristiana, y por ello fueron recibidos por las autoridades de la Italia meridional. Sicilia fue un lugar especialmente receptivo de ese tipo de inmigración. Hay varios pueblos que están habitados todavía prevalentemente por albaneses, que, en la tradición siciliana, venían confundidos a menudo con los griegos, establecidos históricamente isla, que practicaban también el cristianismo de rito oriental. De hecho, el santo patrón del pueblo de mi padre, San Silvestro, era un monje basiliano, es decir, un monje inscripto en las prácticas religiosas del cristianismo de Oriente.
Bien, uno de los libros más impresionantes de Kadare habla del rescate de un ejército de muerto: son los italianos muertos durante la segunda guerra mundial en Albania, dispersos por todo el país, cuando Italia pretendía construir un imperio ilusorio en el Mediterráneo y consideraba Albania como una zona de expansión "natural". El libro relata la búsqueda de los cadáveres, los modos de reposición de una identidad que parecía perdida y que muchos querían que fuera olvidada. Muchos años más tarde, Gianni Amelio, ese director criado en la zona del estrecho entre Messina (Sicilia) y Reggio (Calabria) filmó otra película hermosa, L´América, en la que un grupo de albaneses buscan refugio en Italia, en los 90: cruzan el Adriático en un barco en ruinas y, entre ellos, viaja un anciano, que empieza a recordar viejas palabras sicilianas: era un soldado, enviado por el régimen mussoliniano a Albania, que no había vuelto jamás a su tierra. El soldado disperso, que, cuando era chico, estaba todavía muy presente en los relatos familiares: aquellos que habían sido enviados a Rusia. a Grecia, a Yugoslavia o al África y que no habían regresado jamás y que tal vez habían perdido la memoria o habían reconstruido sus vidas con gente de esas zonas.
Pienso también que sin el sur de Italia y, sobre todo, de Sicilia, no se puede pensar en la cultura y en la literatura albanesa contemporáneas. Muchos de sus escritores, fundamentalmente en el siglo XIX, habían nacido en las comunidades albanesas de la isla y habían estudiado su tradición letrada en los monasterios y en las escuelas albanesas sicilianas.
Cuando fui a Europa por primera vez, por motivos de estudio, una de mis amigas era una chica albanesa. En Venecia estaba la Escuela de los Albaneses, como existieron en su momento otras escuelas de minorías nacionales y religiosas (la Escuela de los Eslavos, por ejemplo, o la de los Griegos, la de los Alemanes). Las Escuelas de Venecia no eran en rigor instituciones educativas: eran más bien organizaciones gremiales, que defendían los derechos de las personas de diferente origen que viven en la ciudad, la mayor parte comerciantes, estudiantes o clérigos. La Escuela de los Albaneses contrató, en su momento, a Vittore Carpaccio para que la dotara de pinturas, entre ellas la presentación de María en el Templo (la Escuela estaba intitulada a la Virgen). Desde hace décadas la Escuela de los Albaneses ya no existe. Ahora es una casa particular. No se quién vivirá en ella.
Nada está tan lejos como parece. Nada.
Crispi, figura de relieve del risorgimento del siglo XIX, era un siciliano de origen albanés. El apellido Gramsci, como cuenta él mismo en sus cartas, es un apellido que proviene de Albania. Sabato, que es por lo demás un apellido presente entre los judíos mediterráneos, provenía de una familia de albaneses de Calabria. Tito Schippa, el "ruiseñor de Lecce", también había nacido en una familia albanesa.
https://www.lamajadesnuda.com/ismail-kadare/
"si no hay perturbación, no corresponde que haya deseo de conservarse ni temor de perderse".
miércoles, 3 de julio de 2024
Ismail Kadare (1936-2024)
lunes, 3 de junio de 2024
Pier Paolo Pasolini - Oda a Carlos Martel - Continuación de la oda - Oda a Carlos Martel (tercera lasa)
Oda a Carlos Martel
Sí..
En los Países Civiles cuántos monaguillos
destinados a volverse colonialistas
Pero yo, por eso, en mi juego,
no experimento ningún verdadero interés,
ni por los fascistas delgados ni por los gordos;
ni por los liberales ingleses que tienen que fingir que
están locos
para no dejar en claro que en verdad lo son;
ni por los burgueses franceses que aquí, en Poitiers
Me interesa también, en el Juego, imaginar
qué forman habrían tenido los Palacios y las Mezquitas
si estas dos o tres iglesias románicas en Poitiers
con sus rosetones hubiesen sobrevivido por casualidad
coexistiendo con los estilos moriscos
que se hubieran sucedido en los siglos
por cada siglo suyo-
tanto que la fantasía es incapaz de imaginar tal combinación,
la fantasía, en el Juego,
ama simplificar
se hubiera tratado de un Paraíso en un solo estilo;
a lo largo del Loire habrían estado los Palacios
Si…
A mí me interesa el pigmento
en la piel de la gente del Poitou,
y también de la Alemania arabizada
por invasiones maravillosas a través de Alsacia.
Si
que el mundo hubiese seguido otro curso y la historia
hubiese sido otra
Si…
Le gusta a mi Juego una Irlanda musulmana
porque no hay nada más lindo que una mano de oscuro
en un flequillo rubio
y luego en las praderas verdes tan ricas de agua
habría quedado muy bien un poco de aridez;
las juventudes son más lindas cuando son obedientes
Irlandeses, Alemanes, Franceses de provincia
son casi todos de por sí obedientes:
con la civilización árabe…
Si…
No me importa para nada que la historia haya sido
lo que ha sido.
Continuación de la oda
Hay sin duda algunos puntos fijos, en nuestra civilización.
No, no quiero chicanear con lo que sucede en Camboya.
Los sádicos callan acerca de sus fechorías,
Pero los masoquistas que hablan de cadenas y de latigazos
Ingenuamente, con buena consciencia vigente más allá de las
barricadas
mi hermano camboyano
confunde su masoquismo con su comunismo
y lanza sus acusaciones -acusaciones de ciudadano inocente
que no busca roña
que ama la paz con todas sus palomas-
luego el órgano del Partido lo reporta juiciosamente-
Hay noticias universalmente reconocidas como sacrosantas
tanto que no hay necesidad de subrayarlas
sino, en todo caso, de atenuarlas
con el buen uso de la lítote: como el justo habla con el
justo-
Diría que es más importante esta lección para los lectores
que el hecho mismo: del que es protagonista el Americano
medio
y antagonista un
indistinto indochino
Haya existido o no haya existido Carlos Martel
el uso de las cadenas y el uso de los latigazos
habría sido más o menos idéntico;
pero el modo de dar la noticia a un lector parcial y
cómplice-
-y, sobre todo, de no desilusionar sus expectativas-
Bien, si no hubiese existido ese Carlos Martel
un género de información similar no habría sido conocido:
el intelectual que no es religioso ni irreligioso
no habría sonreído sacrílegamente
sobre las confesiones de un heroico masoquista inconsciente
sobre el que
cualquiera habla como racista después de una buena comida-
ahora, yo he llegado a plantearme si el fascismo es un
fenómeno
solamente atroz, y completamente negativo.
Eh, eh!
Eh, eh, eh, eh, eh!
Ya se me esperaba en este punto!
Ah, si…
Todo estaría sepultado en una marea de codificaciones:
De mezquita en mezquita
la repetición de un único estilo en los siglos
habría mantenido todo inmóvil,
el Bretón como el Yemenita
se habría volcado a la inmovilidad;
los pastores habrían pasado toda su vida en el límite de un
prado:
las mujeres habrían estado encerradas (con su inmenso
placer)
en prisiones dulcemente perforadas con vista hacia el Loire
y una cierta práctica de la homosexualidad
habría sido apreciada entre los serios ciudadanos de Blois;
lo jovencitos no habrían sido solamente hombre futuros.
La arabización de Europa habría significado
un fascismo natural
enemigo de la novedad
y grandes ciudades moriscas se habrían reflejado en los severos
ríos ahora cristianos;
la esclavitud habría sido uno de los modos de la relación
humana;
no está dicho que los esclavos, sobre todo los bellos, sean
infelices; 1
el Pasado se habría repetido
y la sucesión de los estilos en los siglos
habría consistido en pequeñas variantes
en que el mundo se habría vuelto a germinar por eso que es:
el mundo.
Como un enorme milagro silencioso los pueblos habrían vivido
en ciudades que quedaron idénticas para hospedarlos;
Si…
Luego, a los cuerpos no arabizados
la tierra los recoge taciturna.
1.
Se
trata siempre del juego
Oda a Carlos Martel
(tercera lasa)
Los imbéciles en faluca
No hablemos después de los generales
Pero en general en las madrepatrias
Es en síntesis una gran payasada, un carnaval siniestro,
ahí adentro, Borges y Montale, u otros,
y Penna con Spagnoli
No hay fin a la propagación de un empuje;
empujados un poco hacia la derecha se termina a la derecha
del todo,
y se termina entre delincuentes, bufones, etc.
Pero allí el mundo que, si Carlos Martel no hubiera frenado
a los árabes en Poitiers,
habría sido diferente,
sin embargo es CONSERVADO
Si…
He aquí tierras trabajadas donde la industrialización
se abre camino con delicadeza entre las zapas,
hace horrores forzadamente lentos de pozos-
el campesino permanece como aquel Campesino
que más allá del Mediterráneo, en campitos entre palmeras y
dunas-
Cultiva grandes tierras fértiles, él, el europeo;
tiene granjas con grandes familias y mucho ganado;
el marinero trabaja el viejo mar,
los habitantes de las ciudades escuchan inauditas campanas
y obedecen sus advertencias;
los hijos son obedientes como en los países bárbaros
y esperan transformarse con seriedad en nuevos padres;
Si…
Allí donde es posible hay una gran libertad sexual,
en las ciudades de mar, en los suburbios de las capitales;
y el sexo tiene una fuerza sublime, que recuerda la potencia
de Dios
en toda su simpleza
que no excluye ni el afecto ni la ferocidad;
toda relación es dulce, como en el mundo antiguo,
en donde se aficionaba al amigo como el vasallo al patrón,
con dulzura de cachorro,
y en la que cada posesión no se podía obtener sino con la
violencia;
la palabra dialectal de amor se alterna con la rapiña;
por las tardes, hay olor a limones y a mar-
Y el calor tiene un significado que se propaga
hasta las estrellas que nadie ve, amando,
atraído por la carne, no lavada y sin embargo perfumada-
Por lo tanto, mejor el fascismo que la democracia
y sus oposiciones;
es un pecado, un verdadero pecado, no poder soportarlo.
Traducción: Diego Bentivegna
En Tutte le poesie
II, ed. de Walter Siti, Milán, Mondadori, 2003.
Pier Paolo Pasolini, "El papa Juan escucha a Auerbach"
El papa Juan escucha a Auerbach
Pier Paolo Pasolini
En Estambul Auerbach estaba en exilio,
ir a escucharlo era un acto político.
Ahora entiendo el timbre
del comentario gracioso del abuelo-hijo,
el timbre, es decir, de quien sabe también el saber.
Estar doblemente lejos de la vida
para verla toda, y acercar las dos distancias.
Sólo agregando el creyente al erudito se hace el santo
(¡que no desea ser santo!). Los años de Estambul
son sin color, libres de todo bullicio,
exentos de dulce vitalidad: no quedan sino lo actos
del alma y los de la mente. Doblemente,
por sobre el vivir, el mundo es una carta geográfica
del caos, y el orden es una mirada sonriente.
Pier Paolo Pasolini
En Poesías marxistas, 1964-1965 (no publicadas en
vida del autor).
Versión: Diego Bentivegna
lunes, 13 de mayo de 2024
Giuseppe Ungaretti, El puerto sepultado
El
puerto sepultado
Mariano, 29 de junio de 1916
Acá
llega el poeta
y
después vuelve a la luz con sus cantos
y
los dispersa
De
esta poesía
me
queda
esa
nada
de
inexpresable secreto
De La Alegría.
Versión: D. B.
Il porto sepolto
En memoria, Giuseppe Ungaretti
En memoria
Locvizza, 30 de septiembre
de 1916
Se llamaba
Moammed Sceab
Descendiente
de emires de nómades
suicida
porque ya no tenía
Patria
Amó a Francia
y cambio de nombre
Fue Marcel
pero no era Francés
y ya no sabía vivir
en la tienda de los suyos
donde se escucha la
cantinela
del Corán
degustando un café
Y no sabía
deshacer
el canto
de su abandono
Lo he acompañado
junto a la patrona del
albergue
donde vivíamos
en París
del número 5 de la rue des
Carmes
marchito callejón en
descenso
Reposa
en el cementerio de Ivry
suburbio que parece
siempre
en un día
de una
descompuesta feria
Y tal vez sólo yo
sé todavía
In memoria
Locvizza il 30 settembre 1916
Si chiamava
Moammed Sceab
Discendente
di emiri di nomadi
suicida
perché non aveva più
Patria
Amò la Francia
e mutò nome
Fu Marcel
ma non era Francese
e non sapeva più
vivere
nella tenda dei suoi
dove si ascolta la cantilena
del Corano
gustando un caffè
E non sapeva
sciogliere
il canto
del suo abbandono
L’ho accompagnato
insieme alla padrona dell’albergo
dove abitavamo
a Parigi
dal numero 5 della rue des Carmes
appassito vicolo in discesa.
Riposa
nel camposanto d’Ivry
sobborgo che pare
sempre
in una giornata
di una
decomposta fiera
E forse io solo
so ancora
che visse
Giuseppe Ungaretti
[De "L'Allegria" (1919),
en: Vita d'un uomo. Tutte le poesie,
Mondadori, “I Meridiani”, Milano, 1986]
Pueblo, de Giuseppe Ungaretti
Huyó la manada sola de
las palmeras
y la luna
infinita sobre
áridas noches
La noche más
cerrada
lúgubre tortuga
oscila
Un color no dura
La perla ebria de
la duda
ya bate la aurora y
a sus pies
momentáneos
la brasa
Pululan ya gritos
de un viento nuevo
Panales nacen en
los montes
de perdidas fanfarrias
Vuelvan antiguos
espejos
ustedes bordes
celados de agua
Y
mientras ya
cortantes
los retoños de la
alta nieve bordean
la vista
acostumbrada a mis viejos
en el claro calmo
se alinean las
velas
O Patria toda época
tuya
se ha despertado en
mi sangre
Segura avanzas y cantas
sobre un mar hambriento
Popolo
Fuggì il branco solo delle palme
e la luna
infinita su aride notti
La notte più chiusa
lugubre tartaruga
annaspa
Un colore non dura
La perla ebbra del dubbio
già sommuove l’aurora e
ai suoi piedi momentanei
la brace
Brulicano già gridi
d’un vento nuovo
Alveari nascono nei monti
di sperdute fanfare
Tornate antichi specchi
voi lembi celati d’acqua
E
mentre ormai taglienti
i virgulti dell’alta neve orlano
la vista consueta ai miei vecchi
nel chiaro calmo
s’allineano le vele
O patria ogni tua età
s’è desta nel mio sangue
Sicura avanzi e canti
sopra un mare famelico
miércoles, 1 de mayo de 2024
Iris, de Eugenio Montale
Eugenio Montale
Iris
Cuando de pronto San Martín declina
sus brasas y las atiza en el fondo del sombrío
horno del Ontario,
chasquidos de piñas verdes entre las cenizas
y el humo de una infusión de amapolas
y el Rostro ensangrentado del sudario
que me separa de ti;
esto y poco más (si poco
es un signo tuyo, un guiño, en la lucha
que me empuja hacia un osario, hombros
en el muro, donde zafiros celestes
y palmeras y cigüeñas sobre una pata no cierran
la atroz vista el pobre
Nestoriano perdido);
es todo los que de ti llega del naufragio
de mis gentes, de las tuyas, ahora que un fuego
de hielo trae a la memoria el suelo
que es tuyo y que no viste; y otro rosario
no tengo entre los dedos; no otra llama
sino esta, de resina y de bayas
te ha arrollado.
***
Corazón de los otros no es parecido al tuyo,
el lince no se parece al bello gato atigrado
que acecha al colibrí en el laurel;
pero los sientes tus iguales si te aventuras
por fuera de la sombra del sicomoro
¿o es tal vez esa máscara en el paño blanco,
esa efigie de púrpura la que te ha guiado?
Porque tu obra (que de la Suya
es una forma) florece en otras luces
Iris del Canaan te disolviste
en ese nimbo de muérdago y acebo
que tu corazón conduce
en la noche del mundo, más allá del espejismo
de las flores del desierto, tus hermanas.
Si apareces, aquí vuelves a estar, bajo la pérgola
de las vides desnudas, junto al embarcadero
de nuestro río -y la balsa no regresa,
el sol de San Martín se destiñe, negro.
Pero si vuelves no eres tú, ha cambiado
tu historia terrena, no esperas
en el barco la proa,
no tienes miradas, ni ayer ni mañana
porque Su obra (que en la tuya
se transforma) debe ser continuada.
De La bufera e altro, 1956.
Trad: Diego Bentivegna
Iride
Quando di colpo San Martino smotta
le sue braci e le attizza in fondo al cupo
fornello dell’Ontario,
schiocchi di pigne verdi fra la cenere
o il fumo d’un infuso di papaveri
e il Volto insanguinato sul sudario
che mi divide da te;
questo e poco altro (se poco
è un tuo segno, un ammicco, nella lotta
che me sospinge in un ossario, spalle
al muro, dove zàffiri celesti
e palmizi e cicogne su una zampa non chiudono
l’atroce vista al povero
Nestoriano smarrito);
è quanto di te giunge dal naufragio
delle mie genti, delle tue, or che un fuoco
di gelo porta alla memoria il suolo
ch’è tuo e che non vedesti; e altro rosario
fra le dita non ho, non altra vampa
se non questa, di resina e di bacche,
t’ha investito.
*
Cuore d’altri non è simile al tuo,
la lince non somiglia al bel soriano
che apposta l’uccello mosca sull’alloro;
ma li credi tu eguali se t’avventuri
fuor dell’ombra del sicomoro
o è forse quella maschera sul drappo bianco,
quell’effigie di porpora che t’ha guidata?
Perché l’opera tua (che della Sua
è una forma) fiorisse in altre luci
Iri del Canaan ti dileguasti
in quel nimbo di vischi e pungitopi
che il tuo cuore conduce
nella notte nel mondo, oltre il miraggio
dei fiori del deserto, tuoi germani.
Se appari, qui mi riporti, sotto la pergola
di viti spoglie, accanto all’imbarcadero
del nostro fiume – e il burchio non torna indietro,
il sole di San Martino si stempera, nero.
Ma se ritorni non sei tu, è mutata
la tua storia terrena, non attendi
al traghetto la prua,
non hai sguardi, né ieri né domani;
perché l’opera Sua (che nella tua
si trasforma) dev’esser continuata.