"Una frase que no se mece no sólo molesta a la respiración, como sostenía Flaubert, sino que molesta a todo el organismo. La mayor fuerza de convicción de un hombre radica en su capacidad para abrazar a su auditorio y acunarlo, como una madre acuna a su niño. Somos sustancialmente seres acunados y que se mecen".
Extraído de M. Jousse, "L`invention scientifique" (1934).
martes 22 de diciembre de 2009
martes 15 de diciembre de 2009
Miedo
El miedo adopta siempre la máscara, el estilo, de los tiempos. La oscuridad de la caverna del espacio cósmico, las visiones de los eremitas, los engendros del Bosco y de Cranach, los tropeles de brujas y demonios de la Edad Media, son eslabones de la eterna cadena de la angustia; eslabones de una cadena a la cual el ser humano se encuentra adherido como lo estuvo Prometeo al Cáucaso. Cualesquiera que sean los paraísos habitados por dioses de los cuales el hombre se libera— siempre le hace compañía, con mucha astucia, el miedo. Y siempre se le aparece como la realidad suprema, como una realidad paralizante. Si el ser humano penetra en los mundos rigurosos del conocimiento, se reirá del espíritu que le inspiraba angustia con sus quimeras e infiernos góticos. El ser humano casi no se da cuenta de que también él está preso en las mismas cadenas. Es cierto que lo someten a prueba los fantasmas que aparecen con el estilo del conocimiento en forma de hechos de la ciencia. Puede ocurrir que ahora el viejo bosque se haya transformado en una arboleda de la que se aprovecha la leña; en un cultivo económico. Pero siempre continúa estando en el bosque el niño extraviado. Ahora el mundo es el escenario de ejércitos de microbios; el apocalipsis amenaza como no había amenazado nunca antes, aunque ahora lo hace con las fórmulas de la física. En las neurosis, en las psicosis, sigue floreciendo la vieja locura. Y también será posible reencontrar allí al devorador de hombres, al antropófago, vestido con un disfraz transparente — no sólo en forma de explotador, de batidor en el molino de huesos del tiempo. Antes al contrario, el antropófago tal vez aparezca en forma de serólogo que, rodeado de instrumentos y retortas, medita sobre el modo de transformar el bazo humano, el esternón humano, en materia prima para extraer de ella medicamentos milagrosos. Cuando esto ocurre nos encontramos en el centro del viejo Dahomey, en el centro del antiguo México.
Ernst Jünger, La emboscadura.
Ernst Jünger, La emboscadura.
sábado 28 de noviembre de 2009
En el orden de lo compartido. El libro de los celos

En el orden de lo compartido
Para diario El litoral, Santa Fe (Argentina), sábado 28 de noviembre de 2009.
Por Diego Bentivegna
“El libro de los celos”, de Cecilia Romana. Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2009.
La primera pregunta que plantea “El libro de los celos”, poemario de Cecilia Romana que obtuvo el segundo premio del Premio Fondo Nacional de las Artes 2008 y que acaba de publicar Ediciones en Danza, es la pregunta acerca de las condiciones de la escritura o, mejor, acerca del surgimiento de lo poético. “No soy Frost, que de una manzana hace un poema”, dice uno de los versos del libro. Para Romana, escribir no es exactamente un modo de observación de uno mismo, de exploración interna de un yo (un trabajo, en fin, estrictamente lírico), ni tampoco un ejercicio de vaciamiento, de espera y de observación objetiva del mundo. Por el contrario, escribir parece ser un trabajo de elaboración de un sujeto, de transformación, de constitución de la palabra en relación con una experiencia.
Esa “experiencia” en “El libro de los celos”, tiene un doble rostro. Es, en principio, la convivencia matrimonial, de proyección de una comunidad amatoria, con sus tensiones y con sus conflictos, con sus convergencias y desequilibrios (“rogaba por / San Bailón, por la Cascia, por Tours, que / no se te escapara la palabra “montonero’ en / casa”). La pregunta por la escritura se configura, en este sentido, también como una pregunta acerca de la posibilidad de construir algo del orden de lo compartido: la pregunta, si se quiere, por la comunidad. No por la comunidad de los ausentes o la comunidad de muerte, la comunidad de la distancia expresada en los ecos sombríos de Tristán e Isolda que encontramos en la línea de los pensadores comunitaristas desde Georges Bataille hasta Maurice Blanchot o Jean-Luc Nancy, sino la pregunta por la comunidad de los presentes, la pregunta por el matrimonio, que supone la presencia corporal del otro. Que supone el amor, también, a un cuerpo.
El poemario es, a la vez, elaboración de la experiencia de la distancia. Hay como un aire de enrarecimiento que campea sobre estos poemas, un aire que se entrama con la extrañeza y con el surgimiento, en algún lugar, de lo cotidiano y, al mismo tiempo, de lo extraño. Como en un relato de Silvina Ocampo o en una película de Polanski, la casa es el lugar en que se vive pero que, en cierto punto, plantea algún tipo de distancia con respecto al habitar, algún resto inhabitable (“el inquilino anterior tocaba el piano eléctrico. / Instaló enchufes por todas partes. La mayoría funciona”). La pregunta es ahora: ¿hasta qué punto este lugar puede ser del todo habitado; hasta qué punto la escritura de estos poemas no es, precisamente, la escritura de un hiato entre el lugar cotidiano de la vida conyugal y el lugar ajeno, en algún punto hostil, de la vida?
Este hiato se escribe proyectando una forma. El verso de Cecilia Romana es, en este sentido, un verso cortado, un verso tensionado por el corte sintáctico brusco y por la distribución imprevisible de los silencios, como si la cesura, la distancia de la voz, el vacío en el que el verso respira, tendiera a desplazarse siempre un poco más adelante.
La respuesta formal de Romana es una respuesta irreductible a las líneas más difundidas de la poesía que se escribe en la Argentina en estos años. No es la respuesta fácilmente estridente, la respuesta que desconfía de las posibilidades de la métrica para pensar en un ritmo absolutamente intuitivo, manifiestamente disforme, como aparece en gran parte de la poesía de los 90 y en sus epígonos. No es tampoco la respuesta formalista, pura, anquilosada en un verso medido con escrúpulo, que pueda adoptar a veces los rasgos de la parodia de una tradición perdida. El verso de Cecilia Romana es un verso que busca su forma en la exploración de un aliento largo, en la exploración de una dimensión del decir poético que se apoya en cortes internos y que discurre en medidas algo más extensas, en versos de trece, de catorce y hasta de quince sílabas. Es, pues, un verso de largo aliento, con momentos de hexámetro latino (“La ventana de nuestro cuarto da a un patio interno”), el verso elegíaco de amor y de recuerdo, de distancia y ausencia.
La poesía de “El libro de los celos” no es ni lirismo concentrado ni objetivismo encandilado por la fuerza de lo real inexpresable que destruye los ojos, sino ascesis, conocimiento de sí, comunidad.
Para diario El litoral, Santa Fe (Argentina), sábado 28 de noviembre de 2009.
Por Diego Bentivegna
“El libro de los celos”, de Cecilia Romana. Ediciones en Danza, Buenos Aires, 2009.
La primera pregunta que plantea “El libro de los celos”, poemario de Cecilia Romana que obtuvo el segundo premio del Premio Fondo Nacional de las Artes 2008 y que acaba de publicar Ediciones en Danza, es la pregunta acerca de las condiciones de la escritura o, mejor, acerca del surgimiento de lo poético. “No soy Frost, que de una manzana hace un poema”, dice uno de los versos del libro. Para Romana, escribir no es exactamente un modo de observación de uno mismo, de exploración interna de un yo (un trabajo, en fin, estrictamente lírico), ni tampoco un ejercicio de vaciamiento, de espera y de observación objetiva del mundo. Por el contrario, escribir parece ser un trabajo de elaboración de un sujeto, de transformación, de constitución de la palabra en relación con una experiencia.
Esa “experiencia” en “El libro de los celos”, tiene un doble rostro. Es, en principio, la convivencia matrimonial, de proyección de una comunidad amatoria, con sus tensiones y con sus conflictos, con sus convergencias y desequilibrios (“rogaba por / San Bailón, por la Cascia, por Tours, que / no se te escapara la palabra “montonero’ en / casa”). La pregunta por la escritura se configura, en este sentido, también como una pregunta acerca de la posibilidad de construir algo del orden de lo compartido: la pregunta, si se quiere, por la comunidad. No por la comunidad de los ausentes o la comunidad de muerte, la comunidad de la distancia expresada en los ecos sombríos de Tristán e Isolda que encontramos en la línea de los pensadores comunitaristas desde Georges Bataille hasta Maurice Blanchot o Jean-Luc Nancy, sino la pregunta por la comunidad de los presentes, la pregunta por el matrimonio, que supone la presencia corporal del otro. Que supone el amor, también, a un cuerpo.
El poemario es, a la vez, elaboración de la experiencia de la distancia. Hay como un aire de enrarecimiento que campea sobre estos poemas, un aire que se entrama con la extrañeza y con el surgimiento, en algún lugar, de lo cotidiano y, al mismo tiempo, de lo extraño. Como en un relato de Silvina Ocampo o en una película de Polanski, la casa es el lugar en que se vive pero que, en cierto punto, plantea algún tipo de distancia con respecto al habitar, algún resto inhabitable (“el inquilino anterior tocaba el piano eléctrico. / Instaló enchufes por todas partes. La mayoría funciona”). La pregunta es ahora: ¿hasta qué punto este lugar puede ser del todo habitado; hasta qué punto la escritura de estos poemas no es, precisamente, la escritura de un hiato entre el lugar cotidiano de la vida conyugal y el lugar ajeno, en algún punto hostil, de la vida?
Este hiato se escribe proyectando una forma. El verso de Cecilia Romana es, en este sentido, un verso cortado, un verso tensionado por el corte sintáctico brusco y por la distribución imprevisible de los silencios, como si la cesura, la distancia de la voz, el vacío en el que el verso respira, tendiera a desplazarse siempre un poco más adelante.
La respuesta formal de Romana es una respuesta irreductible a las líneas más difundidas de la poesía que se escribe en la Argentina en estos años. No es la respuesta fácilmente estridente, la respuesta que desconfía de las posibilidades de la métrica para pensar en un ritmo absolutamente intuitivo, manifiestamente disforme, como aparece en gran parte de la poesía de los 90 y en sus epígonos. No es tampoco la respuesta formalista, pura, anquilosada en un verso medido con escrúpulo, que pueda adoptar a veces los rasgos de la parodia de una tradición perdida. El verso de Cecilia Romana es un verso que busca su forma en la exploración de un aliento largo, en la exploración de una dimensión del decir poético que se apoya en cortes internos y que discurre en medidas algo más extensas, en versos de trece, de catorce y hasta de quince sílabas. Es, pues, un verso de largo aliento, con momentos de hexámetro latino (“La ventana de nuestro cuarto da a un patio interno”), el verso elegíaco de amor y de recuerdo, de distancia y ausencia.
La poesía de “El libro de los celos” no es ni lirismo concentrado ni objetivismo encandilado por la fuerza de lo real inexpresable que destruye los ojos, sino ascesis, conocimiento de sí, comunidad.
lunes 23 de noviembre de 2009
Número especial de Spanish in Context: ideologías lingüísticas
Ideologías lingüísticas y el español en contexto histórico
Special Issue of Spanish in Context 7:1 (2010)
Edited by José del Valle and Elvira Narvaja de Arnoux
The Graduate Center, CUNY / Universidad de Buenos Aires
Spanish in Context 7:1
2010. ca. 160 pp.Publishing status: In productionExpected: March 2010
For subscription information, please click here.
Table of contentsThis is a provisional table of contents, and subject to changes.
Articles
Las representaciones ideológicas del lenguaje. Discurso glotopolítico y panhismanismo.
Elvira Narvaja de Arnoux y José del Valle
Language Policy and the Drawing of Social Boundaries. Public and Private Schools in Territorial Tucson
Elise M. DuBord
Ideologías lingüísticas en el Nuevo México territorial: Lengua nacional vs. lengua ancestral, 1880-1912
Arturo Fernández Gibert
«La cuestión de la lingua» y la defensa del judeoespañol en la prensa sefardí de Salónica (1901-1902)
Yvette Bürki
Esperanto y anarquismo en la Argentina de principios del siglo XX
Mariana di Stefano
Poderes de la literatura: Épica, lengua y literatura nacionales en Calixto Oyuela y Ricardo Rojas
Diego Bentivegna
La Revista católica Criterio y la defensa del hispanismo durante el segundo gobierno de Juan D. Perón (Argentna, 1952-1955)
Mara Ruth Glozman
Review article
Nuevos y viejos discursos en torno al español
Ernesto González Seoane
Contributors
Subject classification
Linguistics
Discourse studies Pragmatics Romance linguistics
Special Issue of Spanish in Context 7:1 (2010)
Edited by José del Valle and Elvira Narvaja de Arnoux
The Graduate Center, CUNY / Universidad de Buenos Aires
Spanish in Context 7:1
2010. ca. 160 pp.Publishing status: In productionExpected: March 2010
For subscription information, please click here.
Table of contentsThis is a provisional table of contents, and subject to changes.
Articles
Las representaciones ideológicas del lenguaje. Discurso glotopolítico y panhismanismo.
Elvira Narvaja de Arnoux y José del Valle
Language Policy and the Drawing of Social Boundaries. Public and Private Schools in Territorial Tucson
Elise M. DuBord
Ideologías lingüísticas en el Nuevo México territorial: Lengua nacional vs. lengua ancestral, 1880-1912
Arturo Fernández Gibert
«La cuestión de la lingua» y la defensa del judeoespañol en la prensa sefardí de Salónica (1901-1902)
Yvette Bürki
Esperanto y anarquismo en la Argentina de principios del siglo XX
Mariana di Stefano
Poderes de la literatura: Épica, lengua y literatura nacionales en Calixto Oyuela y Ricardo Rojas
Diego Bentivegna
La Revista católica Criterio y la defensa del hispanismo durante el segundo gobierno de Juan D. Perón (Argentna, 1952-1955)
Mara Ruth Glozman
Review article
Nuevos y viejos discursos en torno al español
Ernesto González Seoane
Contributors
Subject classification
Linguistics
Discourse studies Pragmatics Romance linguistics
martes 17 de noviembre de 2009
Godard: el cine italiano, la lengua
Gracias, Daniel, por traerme esto. Miramos esta parte?
http://www.youtube.com/watch?v=l24JpciC1vk&feature=player_embedded#
mientras que en Roma ciudad abierta / Italia simplemente / recobró el derecho / para una nación / de mirarse a la cara / y entonces llegó / la asombrosa cosecha del gran cine italiano/ pero hay una cosa extraña sin embargo / cómo el cine italiano / logró volverse tan grande / puesto que todos / de Rossellini a Visconti / de Antonioni a Fellini / no registraban el sonido / junto con las imágenes / una sola respuesta / la lengua de Ovidio y de Virgilio / de Dante y de Leopardi / había impregnado / todas las imágenes
Jean-Luc Godard, Historia(s) del cine, Bs. As., Caja Negra, 2007, trad. de A. Cangi.
http://www.youtube.com/watch?v=l24JpciC1vk&feature=player_embedded#
mientras que en Roma ciudad abierta / Italia simplemente / recobró el derecho / para una nación / de mirarse a la cara / y entonces llegó / la asombrosa cosecha del gran cine italiano/ pero hay una cosa extraña sin embargo / cómo el cine italiano / logró volverse tan grande / puesto que todos / de Rossellini a Visconti / de Antonioni a Fellini / no registraban el sonido / junto con las imágenes / una sola respuesta / la lengua de Ovidio y de Virgilio / de Dante y de Leopardi / había impregnado / todas las imágenes
Jean-Luc Godard, Historia(s) del cine, Bs. As., Caja Negra, 2007, trad. de A. Cangi.
lunes 16 de noviembre de 2009
viernes 30 de octubre de 2009
Ignacio Corsini: el lenguaje de los pájaros
"Los pájaros me enseñaron la espontaneidad de su canto, sin testigos, en el gran escenario de la naturaleza. Aprendí a cantar como ellos, naturalmente y sin esfuerzo".
Suscribirse a:
Entradas (Atom)